Saquen el PowerPoint de las aulas

El triunfo del programa informático PowerPoint, con todo el formato informativo que representa, es una muestra del tipo de organización del pensamiento que se está imponiendo, alejado de la argumentación elaborada de una idea. En el PowerPoint hay toda una cosmovisión de cómo debe ser el discurso intelectual: una enumeración de ideas en forma de listado y puntos apilados, en un idioma institucional, administrativo y burocrático repleto de fórmulas impuestas, enunciados tópicos y verbos de acción en infinitivo, todo ello sin concatenación lógica ni fluidez en la argumentación. Y con eso es con lo que hoy se triunfa en las conferencias, las clases magistrales, las exposiciones de trabajo en equipo… No existe un método cognitivo analítico; la muestra se fundamenta en la exposición de efectos sin causas, del mismo modo que se hace en los medios de comunicación, en un informativo de radio o televisión, por ejemplo: listado de puntos sin relación entre ellos, fórmula enunciativa pobre de vocabulario, sintaxis estandarizada y absoluto desinterés por las causas de los acontecimientos que se están exponiendo. En otras palabras, «pereza intelectual».

Pascual Serrano. La comunicación jibarizada.

Los estudiantes serán evaluados por su capacidad de hacer una presentación en diez diapositivas y en diez minutos (capacidad de expresión oral, espíritu de síntesis, capacidad de persuasión), en suma, por su aptitud para venderse y vender sus competencias y accesoriamente sus conocimientos.

Como las numerosas pruebas de examen se evalúan mediante cuestionarios donde hay que marcar una de varias opciones, y puesto que la disertación es un ejercicio en vías de extinción, resulta difícil evitar suponer que de aquí a pocos años, a partir de esta deriva y del mandato de la exhibición ilimitada de uno mismo, las aulas de examen se habrán convertido en auditorios o en salas de espectáculo donde cada alumno se habrá encargado de preparar su puesta en escena (donde la forma primará más que el contenido) para que la presentación le suponga la máxima puntuación. La exposición se convertirá en audición, el examen en casting.

Franck Frommer. El pensamiento PowerPoint. 

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